Washington inició el despliegue de 4 mil elementos militares, en su mayoría infantes de Marina, hacia aguas de Latinoamérica y el Caribe como parte de una operación de disuasión contra los carteles del narcotráfico. De acuerdo con información revelada por CNN y confirmada por medios locales, la estrategia incluye el uso de aviones de reconocimiento P8 Poseidon, destructores, un barco lanzamisiles y hasta un submarino nuclear.
Un oficial citado por la cadena estadounidense señaló que la presencia militar constituye “una muestra de fuerza” con fines principalmente preventivos, aunque aclaró que otorga al mando un abanico de posibilidades en caso de que se requiera su intervención directa.
El despliegue busca fortalecer la seguridad regional y enviar un mensaje a las organizaciones criminales transnacionales, al tiempo que refuerza la influencia estratégica de Washington en la zona.