El actual brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda —con al menos 1.000 casos sospechosos y 246 muertes notificadas, según la agencia de Salud Pública de la Unión Africana—, llevó a Estados Unidos hace unos días a proponer al gobierno de Kenia la instalación de un centro de cuarentena para estadounidenses que hayan estado expuestos al virus en alguno de esos dos países vecinos.
El Ejecutivo dijo sí y aunque el pasado viernes un tribunal keniano suspendió temporalmente el plan, los preparativos han continuado. La creación de esa unidad de 50 camas ha indignado a parte de la población, que acusn a Estados Unidos de eludir el riesgo para la salud pública que supone la atención de los pacientes. Este lunes, en la ciudad de Nanyuki, donde está previsto el centro, hubo protestas que, según la información de Reuters, acabaron con dos personas muertas.
Una de las fuentes que ha confirmado las muertes, el organizador de la protesta, Patrick Wahome, declaró que ambos murieron por heridas de bala después de que la policía abriera fuego contra cientos de manifestantes en el centro de esa localidad, donde se ubica la base aérea destinada a albergar el centro; la otra, una persona de seguridad, no especificó la causa de la muerte. Mientras, el portavoz de la policía, Michael Muchiri, afirmó no estar al tanto de las muertes.
Desde el Gobierno, el presidente William Ruto rechaza las críticas de que el centro vaya a poner en peligro a los kenianos, y afirma que la instalación forma parte de un plan nacional más amplio y de una colaboración a largo plazo en materia de salud con Washington.
“Las instalaciones de la base aérea de Laikipia no son diferentes de las demás instalaciones que tenemos en Kenia”, declaró a los medios de comunicación este lunes por la noche. No mencionó, sin embargo, la orden judicial del pasado viernes, y aviones militares estadounidenses han continuado transportando personal y equipo en los últimos días, según un funcionario estadounidense y fuentes diplomáticas.
Mientras, la administración del presidente Donald Trump ha declarado que “no puede ni permitirá” la entrada de ningún caso a Estados Unidos, a diferencia del brote de ébola de 2014-2016 en África Occidental, cuando varios ciudadanos estadounidenses infectados recibieron tratamiento en territorio estadounidense.
Un ciudadano estadounidense que contrajo el ébola mientras atendía pacientes en la República Democrática del Congo como misionero médico fue trasladado a Alemania el mes pasado para recibir tratamiento, junto con otras cinco personas que también estuvieron expuestas. Una séptima persona fue llevada a la República Checa.
En Kenia, el centro en Nanyuki contará con personal del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos, y estará destinado a recibir a estadounidenses que han estado expuestos al virus pero que aún son asintomáticos. Los pacientes que desarrollen síntomas serían enviados a otros países para recibir atención médica, según informaron funcionarios estadounidenses.
El lunes, el presidente Ruto afirmó que aprobó la instalación del centro después de que Trump solicitara a Kenia su apoyo, citando décadas de cooperación en materia de salud con Washington. También aseguró que el gobierno de Kenia ha presionado para que el centro atienda a pacientes de todas las nacionalidades, no solo a ciudadanos estadounidenses; y Ruto afirmó que beneficiaría tanto a kenianos como a extranjeros, ―“somos un gobierno responsable. Sabemos lo que hacemos”, declaró el presidente―, aunque funcionarios estadounidenses no lo han confirmado.
Este martes estaba prevista la segunda audiencia para decidir sobre ese centro por parte de la justicia keniata y la jueza del Tribunal Superior de Kenia, Patricia Nyaundi, ha ratificado su propia decisión de la semana pasada. Ha vuelto a emitir la orden que prohíbe al gobierno keniano tomar medidas para construir o iniciar operaciones en el centro antes de que se resuelva el caso y ha fijado la próxima audiencia para el 23 de junio.
ElPaís